Merci d'être venus nombreux à la présentation de la revue Vericuetos 23, spécial Julio Olaciregui à la cave de salsa rumba où Octavio, le gérant du restaurant nous a reçu
aimablement.
L'écrivain Julio Olaciregui et la poéte argentine Luisa Futuransky
Après une bref mise en situation, par Efer Arocha, le directeur de la revue, Eduardo Garcia Aguilar, auteur colombien de plusieurs romans et aussi poéte, prend la
parole, présentant le parcours littéraire de Julio et ses oeuvres ainsi que leur particularité. On note d’entrée un talent de conteur!
Vient ensuite une lecture très intéressante, de quelques passages de ses écrits, faite par Julio Olaciregui. Humour dans la voix et langage très
expressif et métaphorique, Julio donne immédiatement envie de lire son livre.
Après cette présentation, nous sommes conviés à un apéritif offert par Salsa Rumba.
NUMERO ENTIEREMENT CONSACRE A L'ECRIVAIN COLOMBIEN JULIO OLACIREGUI AVECDESTEXTES INEDITS
La présentation de la revue aura lieu le mardi 3 NOVEMBRE 2009
à SALSA RUMBA, 10 rue Boutebrie 75005
Paris
Métro Cluny-la
Sorbonne
PRÉSENTATION DU LIVRE « VERICUETOS N°
XXIII ». Lecture et signature du livre "Semillas de ficción y otros disparates" de Julio Olaciregui. Lecture d’une sélection de ses textes.
Avec la participation de Eduardo García et Aguilar, Efer Arocha.
NUMERO ENTIEREMENT CONSACRE A L'ECRIVAIN COLOMBIEN JULIO OLACIREGUI AVEC DES TEXTES INEDITS
La présentation de la revue aura lieu le 27 septembre à la
Mairie du 12 arrondissement dans le cadre du
FESTIVAL VIVA COLOMBIA
PRÉSENTATION DU LIVRE « VERICUETOS N° XXIII ». Lecture et signature du livre « Semillas de
ficción y otros disparates"de Julio Olaciregui. Lecture d’une sélection de ses textes.
Avec la participation de EduardoGarcía Aguilar, Libia Acero-Borbón et Efer Arocha. Salle de Fêtes
Lo imperecedero del individuo en cuanto a registro de memoria en las sociedades antiguas, lo
determinaba su desempeño en aquellos sucesos que por su magnitud tuvieran la fuerza suficiente para marcar la sociedad que los producía, y también las sociedades cercanas o lejanas en menor o
mayor grado. Es por esto que en la antigüedad en los hitos de lo trascendente se destacan sólo personajes como los faraones, emperadores orientales, césares y guerreros como Alejandro, Atila u
otros.
La sociedad actual que ha alcanzado el mayor grado de organización social, cristalizado en un
plano sumamente complejo, donde lo racional y lógico prima sobre cualquier otra consideración, empieza a demoler la estructura piramidal que se había erigido desde tiempos remotos, presentando en
la actualidad la primera tendencia a la horizontalidad en lo que concierne al rol de sus miembros, donde cada día hay menos espacio para que la actuación del individuo aislado tenga profundas
repercusiones. Los grandes acontecimientos de hoy son el fruto de la acción de grupos más o menos numerosos, enla cual la actuación figurativa individual es
accidental. De ahí que la participación en el gran protagonismo es por nominación, más no por realidad, en razón de la cantidad de individuos aptos, disponibles y ansiosos para desempeñarse en el
rol de lo perenne.
La tendencia a la horizontalidad ha permitido que el registro de lo perdurable saque a
la superficie la importancia de la actividad del individuo anónimo en esta área, dando lugar a un espacio que crece cada día y se le conoce como la micro-historia, en oposición a la
macro-historia que se debilita y se disminuye. Fenomenología que ha afectado los conceptos de biografía y autobiografía. La biografía era una concepción post-mortem, la cual bajo el análisis
actual resultó ser insuficiente por variadas razones. La limitación de la biografía generó el espacio de la autobiografía, y éstale abre una puerta a la literatura
con un nuevo género, al registro de lo vivencial en el sentido categorial de la estética cuya finalidad principal es la veracidad, vista a través de un conjunto diferente y polifacético, donde lo
cotidiano descubre hechos que resultan a la postre valiosos materiales para la comprensión de la existencia de un individuo, de la sociedad o de toda una época.
Basado en lo anterior, la revistaVericuetos, va a dedicar varias de sus ediciones a la literatura que va más allá de lo cotiano, lo real y que transpasa el imbral sublime de la ficción hecha
realidad. Para ello escogimos como primer candidato a Julio Olaciregui, quien es uno entre varios de los franco-colombianos que presenta un perfil muy propio para nuestro propósito. Olaciregui es
una rica mezcla de distintos temperamentos, culturas, concepciones del mundo, ambigüedades. Es la paleta de un pintor activo que no la ha limpiado jamás, formando un sarro cromático de decenas de
matices para cuajar en un color diferenciador, entre los miles de individuos que trajinan las calles, los que llenan los espacios mudos de la mañana ala tarde, en
agobiante laboreo y que en la noche pueblan las sillas de bares y restaurantes. En Julio también se encuentra la cosmovisión de la costa atlántica colombiana, con sus meneos de cuerpo y agorerías
para hallar la felicidad. Igualmente están los sueños polisémicos del no encontrarse, y también los del encontrarse, mediante el teatro, la poesía, el cuento y otras cosas que me reservo porque
son secreto para el lector. Julio enseña el trasterrado que resuella unas veces por entre las alegrías y otras por entre las tristezas. Es a veces el hilo de un pabilo queondea en la noche larga de las interrogaciones. Por lo demás deseo a nuestros lectores, abundantes descubrimientos en los textos y una deliciosa lectura.
A Julio
Olaciregui se le conoce como narrador, ensayista, poeta, periodista, pero poco como hombre de teatro o cine. Y sin embargo, desde que nació, no hay que olvidarlo, está ligado a ese teatro
espontáneo del Carnaval de Barranquilla que regresa con la rueda del calendario, y cuya preparación sirve, durante meses, para los cuatro días que preceden al Miércoles de Ceniza, de terapia
colectiva contra la neura y la burrez. De niño él salía con los muchachos de su barrio a recorrer las calles disfrazados de penitentes, recitando letanías burlescas.Desde
la época del colegio, en quinto de bachillerato, comenzó a ensayar máscaras en escena, disfrazándose.En esa época trabajó bajo la dirección de su profesor de
literatura, Ramón Molinares Sarmiento, recién regresado de una gira por Europa con el grupo de teatro de la Universidad Libre de Bogotá – cuya obra « El monte calvo » de Jairo Aníbal
Niño, había sido premiada con una invitación al Festival de Teatro Mundial de Nancy (1966).
Molinares les hizo descubrir al poeta
afroamericano Lanston Hugues, en especial su obraMulato, que tiene por escenario las plantaciones de algodón en
USA; algunos de sus alumnos con vocación teatral, que oían los ecos lejanos de Mayo del 68 entre el bullicio de los estadios de fútbol y béisbol y la música de Ismael Rivera y Richy Ray,
tomarían por primera vez conciencia del problema de la discriminación racial-social.
De Barranquilla y
el mar, Olaciregui traza una línea de fuga hacia las montañas, a los 17 años viaja a la ciudad de Medellín para seguir estudios de ingeniería industrial.
Mientras se inicia en el cálculo y la física, integra el grupo de teatro de la Universidad de
Antioquia, bajo la dirección de Edilberto Gómez, quien venía del Teatro Experimental de Cali (TEC), donde Enrique Buenaventura y Helios Fernández, entre otros, habían revolucionado el
teatro.
En los años 70 Enrique Buenaventura montó una obra de Carlos José
Reyes, Soldados, adaptada deLa casa
grande, de Álvaro Cepeda Samudio, sobre la masacre de las bananeras en 1928 en Ciénaga (Magdalena). La intensidad y frescura de los trabajos del TEC, estimulados por el
dramaturgo Buenaventura -La orgía,Los papeles del
infierno – cercano a un Buñuel, a un Peter Weiss, con un alto nivel de expresión corporal y bufón, inspirado en las enseñanzas de Stanislawski, Brecht y Grotowski,
cambiarían toda la concepción del teatro en Colombia y Latinoamérica. Para el maestro Buenaventura “el teatro es el lugar donde se ensaya la vida”. A medida que la obra se iba presentando, la
confrontación con el público iba cambiando la obra, la relación actor-director varía y de ahí nace la “creación colectiva” que después será desarrollada por Santiago García en el
teatro La Candelaria de Bogotá, con obras comoDiez días que estremecieron al mundo.
En Medellín
se hacía teatro callejero, de “combate”, sketchs a la salida de las fábricas, en las huelgas del movimiento obrero y estudiantil. En la Universidad de Antioquia trabajaron a Tomás Carrasquilla,
(A la diestra de Dios Padre), a Valle Inclán (La hija del capitán), a Ernesto Cardenal, (La hora cero), poemas de Pablo Neruda, una adaptación del Diario del Che Guevara por Augusto
Boal (La luna muy pequeña y la caminata peligrosa), también al argentino Oswaldo Dragún (Historias para ser contadas).
En 1972 Olaciregui actúa en una obra-documental sobre la masacre de las bananeras, inspirada en
la obra de Álvaro Cepeda Samudio y en investigaciones del grupo.
Eldilberto Gómez, también maestro en la Escuela de Teatro de Medellín, les da clases de puesta
en escena con el montaje deLos fusiles de la madre Carrar, cuyo tema es la Guerra Civil española, de Bertolt
Brecht.
En 1973 las protestas
estudiantiles contra la situación social y la carestía de la vida paralizan todo Colombia, las universidades son invadidas por la fuerza pública, el semestre de estudio clausurado; Julio
decide regresar a Barranquilla y comienza a trabajar como libretista en el programa radiofónico “La ley contra el hampa”, donde veteranos escribidores y radio actores – al estilo de
lo
que cuenta Mario Vargas Llosa en su novela La tía Julia – le enseñan a dramatizar “sucesos de policía”, o casos de “crónica roja”, sacados de la prensa.
En la redacción del diarioEl Heraldode Barranquilla conoce al actor y periodista Sigifredo Eusse, especialista en García Lorca, y en la cantina de
intelectuales “Bar-bar-o” al narrador Ramón Bacca Linares y al futuro dramaturgo, ahora residente en Nueva York, Miguel Falquez Certain.
La « nouvelle » de Bacca Linares, “Marihuana para Goering”, reescrita por el gran
autor samario para el teatro, le enseña a “soltar la trenza” de su escritura, mostrándole una gran libertad, las ricas posibilidades del sugerir acciones artísticas mediante la
palabra.
En la
década del 70, mientras leía las veinte prodigiosas novelas de Onetti, Cabrera Infante, Manuel Puig, Rulfo, Cortázar, Carpentier, García Márquez, Vargas Llosa… Julio contrae la «cinefilia»,
contagiado por el novelista Alberto Duque López, quien junto con Hernando Salcedo Silva y Ernesto Valencia Goelkel, son los primeros críticos de cine en Colombia. Devoradores de películas, desde
la diez de la mañana, en los teatros de Barranquilla, recorren la historia del cine, viendo obras de realizadores como Federico Fellini, Michelangelo Antonioni, Pier Paolo Pasolini, Roman
Polanski, Igmar Bergman, Milos Forman, Satyayi Ray, el Indio Fernández, Mario Moreno“Cantiflas”...
En esa misma
época, Pacho Bottía lo invita a participar en su cortometrajeEl Guacamaya, donde Julio interpreta un papel de
“extra” pintando una jaula, en el patio de la casa de Tita Cepeda, la viuda de Alvaro Cepeda Samudio.
Quizás aquí se
pueda explicar lo del ”rizoma” planteado por Gilles Deleuze. La consigna de "la teoría a la práctica" del camarada Lenin, recuperada por el camarada Mao Tsé Tung, muy en voga
en Colombia en los años 70… quedó atrás afortunadamente cuando Deleuze-Guatari propusieron el concepto de “devenir” : no hay sujeto, no hay objeto, sólo devenir… la escritura como un
devenir, devenir no es "volverse como" , devenir es una boda entre dos reinos : la avispa y la orquídea , la pulga y el buey, es el devenir piedra de Beckett, devenir pájaro de Mozart, y
rizoma… (delgriego rizoma: raíz) como la conexión de un punto con otro en el espacio…hay que hacer, crear rizoma, un pensamiento rizomático: resistencia… no se trataba
de pasar "de la teoría a la práctica" ( pasar del trabajo intelectual al trabajo manual, la división del trabajo en la sociedad capitalista, la concepción del partido leninista,
etcétera).
Se trataba de vivir, de brotar
como la hiedra, como la hierba "que crece por el medio". De Barranquilla Julio se traslada a Bogotá a trabajar como periodista en el diario elEspectador.
De nuevo se encuentra con sus amigos de Medellín: Jorge Mario Álvarez y Oscar Zuluaga y
comienzan a trabajar con títeres para un programa de la televisión. MontanDulcita y el burritode Carlos José
Reyes, Pinocho, Tomás Carrasquilla, fábulas de Esopo y Samaniego.
En
1978 Julio Olaciregui decide instalarse en París y seguir una maestría de literatura comparada en la Universidad París III- Censier. Allí hace una investigación sobre el concepto de lo “gótico”
en el relatoLa Mansión de Araucaímade Alvaro Mutis, cotejándolo con novelas góticas clásicas, comoEl castillo de Otrantode Horace Walpole,The
Monk (El monje) de Matthiew Lewis y El italianode Anne
Radcliffe.
Años más tarde, con Philip
Priestley, deciden hacer una adaptación de La Mansión de Araucaíma y enviarla al concurso de guiones de Focine ( Fondo del Cine Colombiano), ganando el primer premio. Este guión fue llevado a la
pantalla por el cineasta Carlos Mayolo.
Tras esta experiencia como guionista se lanza a la realización de documentales y en compañía
del periodista Andrés Pérez Correa filmaParis danse noire, una película sobre la danza africana en
París.
Era una manera de entrar en el movimiento de los cuerpos, en la danza, donde la repetición (el
ensayo, como en teatro) no cansa, se concede nobleza a lo que se repite aunque siempre es posible variar los movimientos.
Por
esos años con Philip Priestley filman al pintor Luís Caballero trabajando en su taller de la calle Alesia. El propio Caballero participó en la producción del documental, legando la suma de diez
mil francos para terminarlo. Actualmente este documental se proyecta a los estudiantes de pintura de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá. Con la llegada de la revolución numérica o digital, el
video se convierte en una herramienta de trabajo más accesible a los cineastas. La estética del cine se transforma, se inventan nuevas formas de narrar, es posible hacer un cine poético, no
lineal, dejando de lado “el conflicto central”, sin pasar por la industria cinematográfica.
Se materializa un
cine independiente, un cine chamánico, para curar, para curarnos, un cine visionario, para ver en el cosmos, un cine del encuentro, de lo imprevisible o de la improvisación, un cine poético que
trasmite emociones poéticas, un cine en las márgenes, sin ser marginal, un cine experimental, no comercial, un cine de resistencia, un “cine povero”, un “cine casero”.
Nuestro encuentro en la Universidad de Censier
había sido la siembra rizomática, luego nos asociamos para realizar películas digitales, un programa de cine continuo llamado “La scène de nos amours”, de las cuales se han hecho ocho
cortometrajes: “Saint Valentin” (2002), “La scène de nos amours” (2003), “Malbrough s’en va-t-en guerre” (2003), “L’impromptu de Versailles” (2004), “Orfeo y Euridice” (2004), “La
nuit transfigurée” (2005), “De pasaje”(2006), “Confession d’un masque” (2008). Este cine minoritario se transmite por la red hacia el ciberespacio y también se proyecta en salas de arte y ensayo,
en todo espacio de acciones experimentales de resistencia contrala Nada, bélica y financiera.
Escribir es borrar, ensayar, insertar,
pegar, hilar fragmentos, tejer, deshacer tramas, cual Penélope esperando a Ulises… Julio Olaciregui ha descubierto que los proyectos de contar historias, para que no se pierdan, es mejor tratar
de convertirlos en obras de teatro, algo queda, algo quedará -“pues al que le van a dar, le guardan”, como dice la actriz Flora Martínez, encontrada gracias al realizador Juan Carlos Delgado
en su recreación en Bogotá de “A bout de soufflé” (Sin aliento), de Jean-Luc Godard.
Por ahí andan las
obras de teatro escritas por Olaciregui:Talía y el garabato,El Sáhara entra en Madrid ,Las novias de Barranca,La danse Semira,Le tango congo aux approches de La
Habana,El callejón de los besos, Le cabaret mystique. De la escritura al teatro, del ensayo al cine, de la poesía al amor por la pintura, Julio establece conexiones de un punto con otro,
formando un rizoma, ese « tallo horizontal y subterráneo » de múltiples retoños, con sus líneas de fuga que conectan con otras multiplicidades… escribir, él lo demuestra, es hacer
rizoma.
VERICUETOS 23
SEMILLAS DE FICCION Y OTROS DISPARATES PAR JULIO OLACIREGUI, ECRIVAIN RESIDANT A PARIS.
DIRECTEUR : EFER AROCHA
SUB-DIRECTEUR : EDUARDO GARCIA AGUILAR
COORDINATRICE POUR CET NUMÉRO : LIBIA ACERO-BORBON
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